jueves, 15 de octubre de 2015

HAN GONG-JU (PRINCESA) (Lee Su-jin, 2013)






INOCENCIA PERDIDA

El cine asiático, valiéndose de una rica tradición cultural y espiritual,  siempre ha sido especialmente llamativo, estético y crudo a la hora de mostrar los dramas más conmovedores con total desenfado hasta el punto de tocar nuestras fibras más sensibles y descolocarnos por completo. Para todos los que hemos vistos cintas como Cuentos de Tokio, Old Boy, Dolls, Hana-Bi, samaritan girl,  entre otras  joyas, el hecho de no poder olvidarlas, es un prueba  más de la eficacia y vigencia de este cine.

La protagonista de la película, Han gong ju, es una niña en edad escolar que está pasando por una fase de cambio al asistir a un nuevo colegio. Ella ha sido trasladada por un ex profesor quien le lleva a vivir a la casa de su madre, una mujer madura que tiene problemas a menudo y es dueña de un bazar. En medio de ello,  una díscola e introvertida gon ju intenta sobrellevarlo todo: la pérdida de una amiga, la indiferencia de sus padres, la angustia de la soledad, la incapacidad de poder expresar lo que siente, etc. Sus únicas vías de escape son la música y un grupo de chicas que le procuran algo de alegría y le hacen sonreír tímidamente aunque sea un par de veces durante toda la trama. No es sino hasta bien avanzada la película que nos enteramos de las terribles circunstancias que rodearon  a gon Ju y cómo estas se manifiestan a menudo en la forma de ser, actuar y sentir de la protagonista.





El director coreano, Lee Su-Jin, nos presenta de una manera llana, realista y crítica un tema tan delicado como el abuso infantil y para esto se vale de una especie de collage donde nos muestra fragmentos del presente y del pasado de gong ju que se van uniendo a través de unos primeros planos muy íntimos y evocadores. La narración se sigue a tope y todo empieza a fluir de manera tensa, incomoda pero visceralmente humana al punto de identificarnos con el drama de gon ju y sentir en carne propia sus heridas como si se tratara de nuestra hermana, hija o amiga. La pulsión dramática a tono con el sentido de objetividad de la historia, es decir, el hecho de presentar las escenas sin emitir juicio ni hacerla menos densa o llevadera, son de los mayores atributos del filme
  

La fotografía, los matices y los tonos vivos de las imágenes que sirven como herramientas para “iluminar” una historia que por si está llena de oscuridad, al igual que los movimientos de  cámara que siguen a la protagonista en todas sus desventuras, exponiéndonos a los momentos más desgarradores, están magníficamente integrados en la película. Otro elemento resaltante es la calidad de las actuaciones como las del grupo de niñas que intentan hacerse amigas de gon ju, sin lograr su cometido o la de los padres de la protagonista, un alcohólico y una irresponsable, personajes anónimos, crueles aunque brillantemente interpretados. Mención aparte, la impresionante actuación de chun woo- hee,  la actriz de 28 años que encarna a una niña de 14/15 años con total naturalidad y dramatismo.    




Gon ju es una niña como muchas otras, lamentablemente, marcada por una fatalidad y que trata de sobrevivir a cuestas de lo poco noble y humano que encuentra a su alrededor, de ahí que la historia tenga una carácter social y universal: una niña víctima de la violencia más despiadada a quien todos tratan de evitar, completamente sola y avergonzada por un crimen que no cometió; una estadística más que nos avergüenza y nos lleva a una honda reflexión. En una parte de la película, la protagonista desconsoladamente dice: “no entiendo porque yo soy la que tengo que huir si no he hecho nada malo”, en esa frase lapidaria se encierra toda la impotencia y el absurdo de un sistema retorcido y cruel.




Considerada como la mejor película coreana del 2014, Han gon-ju es una película dura, reflexiva, humana y desconcertante. Una joya que merece verse y cuyo final es uno de los más poéticos y liberadores de todos los tiempos. El titulo en español es PRINCESA, no podía haber una traducción mejor.


HAN GON-JU (PRINCESA)   TRAILER





viernes, 2 de octubre de 2015

EX MACHINA (Alex Garland, 2015)





LA SEDUCCION POR LAS MAQUINAS


El escritor y productor Alex garland (1970), guionista de películas memorables como “28 días después”,  “sunshine”  y  “Nunca me abandones”, es el responsable creativo, guionista y director debutante de “Ex Machina”, película que guarda cierta complicidad artística y temática con los anteriores títulos rescatando para sí lo mejor del género de ciencia ficción: su capacidad para impactar, buscar la reflexión y criticar la sociedad tan hermética y solitaria en la que vivimos.

Luego de ganar un concurso  para visitar un centro de investigación ubicado en una isla paradisiaca, Caleb (Domhnall Gleeson) conoce a Nathan (Oscar Isaac), CEO de su compañía y responsable de un programa de inteligencia artificial que lo mantiene aislado dentro de la isla. La misión de Caleb es examinar el comportamiento de  Ava (Alicia Vikander), un bello androide encerrado en la silueta de una joven y determinar si es capaz de razonar y tomar decisiones por sí misma, es decir, si puede convertirse en el primer prototipo de inteligencia artificial con forma humana. Durante los 7 días que dura la prueba, Nathan, Caleb, Ava y Kyoko (Sonoya Mizuno), un androide convertida en sirvienta, intentan llevar sus vidas en aparente calma y normalidad, dentro de un ambiente relajado,  con vistas fantásticas, lejos del bullicio y del mundo, un lugar que funciona como una especie de paraíso (atención con los simbolismos: “El Edén”, “el creador” y “Eva”), programado para facilitar el trabajo de Caleb y Nathan y satisfacer todas sus necesidades.




Es acá, donde nos convertimos en espectadores privilegiados (lo que se traduce en una de las grandes virtudes de la película). Todo lo que vemos nos seduce, nos atrae, nos conmueve y capta nuestra atención. Lo visual y lo sonoro se fusionan y cada plano adquiere valor y belleza, sobretodo, aquellos que nos muestran los acercamientos entre Caleb y Ava; los silencios, las miradas furtivas, la tensión sexual entre ambos (la dupla Deckard-Rachel de la genial Blade Runner nos viene a la mente) representan los momentos más sublimes y enigmáticos del filme.

A medida que avanza la historia, la trama se hace más interesante, compleja y misteriosa, surgen las intrigas y el relato se vuelve más intenso e impredecible, al punto de no darnos cuenta realmente quién examina a quién, si Caleb a Ava (como era su misión) o si Ava a Caleb (Ella  termina por establecer una relación tan íntima con El, que parece manipularlo y estudiarlo en todas su facetas y contradicciones), si Nathan a Caleb (hay discusiones muy interesantes que así lo confirman), o si Kyoko a Nathan (el final lo sugiere). Todo es tan relativo, desconcertante e incierto como la vida misma. 

El suspenso da paso al  drama y luego al thriller y los límites entre la realidad y la ficción se tornan muy difusos. Nunca sabemos si Ava en realidad es un androide capaz de sentir, razonar, seducir, etc.,  o si ha sido programada por Nathan para actuar de ese modo y engañar a Caleb y al resto. En una de las escenas cruciales, Nathan le confiesa a Caleb que ha usado todas las interacciones existentes de rostros, gestos, emociones, sentimientos, etc., para configurar la “conciencia” de Ava, lo que significa que su mente es una especie de amalgama de todos, una representación vívida del ser humano, lo que plantea varias interrogantes. Estamos ante una inteligencia superior?, el creador es absorbido por su creación ?, algún día seremos como Ava ¡?, etc., etc.   

Ex machina funciona también como una especie de fabula sobre la naturaleza del ser humano: su ego e inteligencia para crear, manipular y demostrar constantemente que es el centro del universo, al igual que su fragilidad y desconfianza frente al otro, la tecnología y todo lo que aún desconoce y teme. En este contexto y bajo los lineamientos de la película, la inteligencia humana (el hombre con todos sus defectos y virtudes) y la inteligencia artificial (representada por Ava y kyoko) se complementan y se visualizan como un espejo; el hombre “robotizado” sin propósitos ni fe se contempla a sí mismo en el androide capaz de pensar, seducir, soñar, aleccionar y superponer su realidad y sus intereses a los del resto.
Más allá de la filosofía y las profundas reflexiones que nacen y se sustentan en un magnífico guión son muchos los aciertos de la película, desde su ambientación llena de contrastes (lo artificial y lo natural en perfecta armonía), los climas, los colores y la estética (empezando por el diseño de Ava) hasta la fluidez del relato, los efectos y las brillantes actuaciones del trio protagonista, sobretodo, el de la actriz sueca A. Vikander, que combina a la perfección la delicadeza y la melancolía propia de una joven víctima, usada por una inteligencia “superior” con la frialdad y la astucia de un androide capaz de todo, un personaje que difícilmente olvidaremos.     
Ex Machina es una película “futurista” profundamente humana, técnicamente impecable,  reflexiva  y sobrecogedora. Uno de los mejores estrenos del 2015


EX MACHINA   TRAILER